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¿Y tu, tambien pasabas por aqui?

solidaridad, juicio, principios

pasaba por allí

Un trozo de vida me delata, muestra mis debilidades en toda su crudeza, mis elecciones de lo fácil para una vida de concha. No soy sin embargo ese molusco  sin convicciones que no se plantea asumir la valentía de la equivocación. Yo sí me miro en un espejo de repetición, dispuesta a recibir los impactos de la metralla más descarnada. Hay que evitar en esos momentos caer en la tentación de usar espejos de feria, de esos que nos devuelven toda la distorsión que necesitamos para justificar nuestra falta de juicio y nuestro quejoso egocentrismo de víctimas redivivas.

El juicio nos debe acompañar siempre, porque es la piedra que equilibra nuestro pasar por el mundo. Y cuando decía “solidaridad, juicio, principios” parecía que iba a hablar del orden social, de la necesidad de ayudar a otros, de la justicia que existe más allá de los jueces y del convencimiento íntimo de bien y mal que parece no acompañar a los que juzgan según quién y no según cómo. Y en parte sí, hablo de eso. Pero pensándolo bien, hay otro significado más cotidiano, más doméstico, que también se viste del mismo título, y que impacta en nuestras vidas de una forma tan íntima que nos revoluciona el alma. Lo que voy a decir es quizás una verdad de perogrullo.

Cada día paso muchos momentos de lamento por la incomodidad del asiento, por la falta de sueño o porque tú no eres exactamente como imagino en mis desvelos; pero son estas verdades las que también cada día levantan una niebla entorpecedora entre mis ojos y el resto de la realidad.

Y así me pierdo el saborear tantos jugos, por mi mal juicio, por mi mala mesura de cada hecho tangible en mi acolchado mundo.

Como quien por mirar al cielo anhelando volar olvida a los que luchan por dar pasos hacia tierra firme, así pierdo la oportunidad de conocer a esos otros, de saber de sus vidas y participar de ellas, de actuar cada día como si sí formara parte de este conjunto a veces tan solidario que somos las personas.

Si tan sólo creyera por un momento en estos principios que exhibo, quizás llenaría un poco menos de babas tu camino y un poco más de alegría el mío.

-> Y por ti lo intento, casi cada día.

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Piensas, luego escribes. ¿Verdad que si?

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