Una mariposa vuela de un punto a otro, se posa muy brevemente, parece mirar en derredor e invitar a seguirla, sigue el camino. Si no la sigues vuelve cerca, como para apremiarte, pero si vas en pos de ella es esquiva y toca apresurarse para seguir su discurso alado y silencioso. Antes o después siempre te deposita en un destino significante, no porque la mariposa sea mágica o esconda una inteligencia mayor que la que le fue asignada. La mariposa es sólo una mariposa, con su función, su belleza lejana y su cercanía de oruga de pelos de colores. La razón por la que la mariposa te lleva a un destino si accedes a seguirla está en ti, en tu capacidad de dejarte llevar por esos pensamientos normalmente enterrados bajo todo un manto gris de cotidianidad y pragmatismo. Si lo haces, afloran deseos, intenciones, ideas incluso creativas, que salen tan disparadas de tu cabeza que acaban aterrizando sobre algún lugar u objeto que se cruza en tu camino, o en el de la mariposa a la que estás siguiendo. Y entonces te parece que ese lugar concreto, ese objeto, tiene un significado especial, que te recuerda a algo, que te hace pensar y producir un destello, aunque en realidad sólo estás mirando de frente un pequeño tesoro que salió de ti.

La próxima vez que veas una mariposa, y te dejes llevar, permanece atento al camino. Quizás así aprendas a pensar sin necesidad de estar distraído.

No hay salida… todos mienten. Confiar en alguien puede significar un riesgo, otro desengaño, una piedra más que pesa sobre tu carga de desesperanza.

¿Un thriller, una tragedia antigua? No, es tu vida. Probablemente estás viendo la televisión, hablando con el vecino, intentando alcanzar a ese amigo esquivo, en el trabajo, con tus compañeros… Cualquiera puede ser otro de ellos, de aquéllos.

Desecha todo esto:

y tendrás una vida perfectamente limpia, vacía y prescindible.

eres la peor especie de ladrón, el que dice hacerlo en nombre de una razón justa

eres la peor especie de mafioso, el que defiende que es más grave el pecado de la connivencia que el del acto del delito

“The world is in greater peril from those who tolerate or encourage evil than from those who actually commit it.” – Albert Einstein (1879 – 1955)

para todo aquél que cree en el librepensamiento: una frase no es cierta por quién la dice ni la vehemencia con la que se transmite; una frase sólo es cierta si lo es por sí misma. Y la verdad existe en la razón.

Pero claro, para ver eso tienes que saber escuchar sin prejuicios.